lunes, 7 de octubre de 2013
domingo, 7 de julio de 2013
Yo.
El sinsentido.
La pregunta.
La vida .
Respirar.
Latir.
Y querer
morir.
El dolor
en el pecho
de todos los domingos en los que te haces daño
y me haces daño.
Las palabras
importantes
y las absurdas
no existen
si no significan nada.
Y yo soy una palabra absurda
en la punta de la lengua de alguien
que no consigue salir.
Y no sé si significo algo
para alguien.
La vuelta
en un recuerdo
de alguien que se fue en un viaje con sólo un billete de ida.
El odio
hacia quien preparó ese viaje.
Las ganas
de echar la culpa a alguien.
El miedo
a perder lo que no se puede volver a encontrar.
Y el sentir
o el no sentir
nada
o todo
a la vez.
domingo, 31 de marzo de 2013
domingo, 27 de enero de 2013
Y desde entonces su cabeza sólo quiere alzar el vuelo...
Me da vértigo el punto muerto y la marcha atrás, vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gasoil. Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras, y el obsceno guiñar de los semáforos. Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la linea recta. Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sin sentido. Parado frente al mar... mientras el mundo gira.
lunes, 27 de agosto de 2012
"Quiero vivir donde mi cabeza levita"
Otra noche más. Oscuro, pero no del todo. Me sobran palabras como tiempo me falta. ¿O es al revés? No lo sé. Noches y días repetidos, domingos interminables. La misma sensación, las mismas ganas aumentando cada día más, la misma impaciencia, las mismas dudas, las mismas certezas.
Sigo esperando. Pero ¿qué es exactamente lo que espero? No lo sé. Quizás sea solo una imaginación demasiado creíble. O no. De cualquier forma, sin saber cómo ni por qué, he acabado en un trance lleno de sensaciones que jamás había sentido, palabras, juegos sin reglas, risas, voces, dolor de manos, imágenes y situaciones que aún no existen pero que son futuro. Pero también tengo miedo. Miedo de ser algo idealizado nada comparable con la realidad. Miedo a mí misma. Miedo a que en cualquier momento me despierte y me de cuenta de que era otra de mis fantasías, la mejor de todas, sin duda. Aún así, pese a todos mis miedos, me das fuerzas para que tenga ganas de probar, de arriesgarme. Puede que sea otra de mis equivocaciones, puede incluso que vuelva a tropezar y me dé de bruces contra el muro de siempre, el de mis limitaciones. Pero puede que no. Y mientras haya una posibilidad entre 46.000 yo voy a seguir en mis once, doce, trance... Sé que sabes de lo que hablo. Esto no está escrito, ya queda menos.
Cuatro, tres, dos, uno...
Sigo esperando. Pero ¿qué es exactamente lo que espero? No lo sé. Quizás sea solo una imaginación demasiado creíble. O no. De cualquier forma, sin saber cómo ni por qué, he acabado en un trance lleno de sensaciones que jamás había sentido, palabras, juegos sin reglas, risas, voces, dolor de manos, imágenes y situaciones que aún no existen pero que son futuro. Pero también tengo miedo. Miedo de ser algo idealizado nada comparable con la realidad. Miedo a mí misma. Miedo a que en cualquier momento me despierte y me de cuenta de que era otra de mis fantasías, la mejor de todas, sin duda. Aún así, pese a todos mis miedos, me das fuerzas para que tenga ganas de probar, de arriesgarme. Puede que sea otra de mis equivocaciones, puede incluso que vuelva a tropezar y me dé de bruces contra el muro de siempre, el de mis limitaciones. Pero puede que no. Y mientras haya una posibilidad entre 46.000 yo voy a seguir en mis once, doce, trance... Sé que sabes de lo que hablo. Esto no está escrito, ya queda menos.
Cuatro, tres, dos, uno...
jueves, 5 de julio de 2012
Fliparías si estuvieses aquí dentro, no entenderías nada.
Estoy deseando irme pero quiero quedarme contigo.
Dentro de mí hay sensaciones que no conozco, palabras que jamás he dicho y algunas más que reprimo. Hay fuera no distingo demasiado bien qué hay. Te miro y lo sé todo de ti; te vuelvo a mirar y me pregunto quién eres. Puedo saber lo que piensas por un gesto, puedo adivinar lo que sientes por una mirada. Te tengo calado hasta las trancas y tú no lo sabes, pero con toda seguridad esté equivocada. Seguir pensando en lo mismo es una pérdida de tiempo, pero créeme que no puedo dejar de hacerlo. Hay demasiados cabos sueltos, las cosas no me cuadran. No entiendo nada y me encanta, aunque sea lo que más odio.
Dentro de mí hay sensaciones que no conozco, palabras que jamás he dicho y algunas más que reprimo. Hay fuera no distingo demasiado bien qué hay. Te miro y lo sé todo de ti; te vuelvo a mirar y me pregunto quién eres. Puedo saber lo que piensas por un gesto, puedo adivinar lo que sientes por una mirada. Te tengo calado hasta las trancas y tú no lo sabes, pero con toda seguridad esté equivocada. Seguir pensando en lo mismo es una pérdida de tiempo, pero créeme que no puedo dejar de hacerlo. Hay demasiados cabos sueltos, las cosas no me cuadran. No entiendo nada y me encanta, aunque sea lo que más odio.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Y si nos mordemos el dolor es dulce...
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
Julio Cortázar.
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